Llevo casi treinta años escribiendo
poemas, también pequeños relatos o cuentos. También escribo artículos
literarios de opinión desde hace diez años más o menos. Incluso he publicado
algunos libros en papel o formato convencional, y también un par de libros en
formato digital de descarga gratuita. Llevo mucho tiempo escribiendo, creo, y
leyendo también, y puedo asegurar que todos los días desde que empecé a hacerlo
me pregunto lo mismo: ¿para qué escribo? o ¿por qué coño escribo, si ya lo hacen
mejor los demás, los verdaderos poetas, los verdaderos escritores, los
maestros?
Me pasa muy a menudo, sobre todo
después de leer a estos maestros, o cuando me tropiezo con nuevas lecturas de
nuevos maestros; como últimamente me ha sucedido con la lectura de mi último
descubrimiento, tardío, por supuesto, como casi siempre - porque esta es una de
mis descuidadas cualidades: llegar tarde a casi todo-, me refiero a la lectura
de Recuento de poemas 1950-1993, del gran poeta mexicano Jaime
Sabines, fallecido en 1999, que ha editado la colección Visor de poesía.
¿Para qué coño escribo, si ya lo hacen los otros, -y cómo lo hacen además…- los maestros? La verdad es que nunca encuentro la respuesta adecuada, sincera, verdadera, e intuyo que escribo porque me da la gana, no porque me sea necesario para vivir, sino porque me da la gana y me ayuda a vivir, que no es en absoluto lo mismo.
Por otra parte se suma a esta actividad creativa mía, otra actividad editora, pues formo parte, desde 1990, de una asociación cultural y editorial, en la que nos dedicamos a editar libros y a la realización de actos o eventos, como gusta decir a algunos, literarios o musicales o audiovisuales. Además de haber creado una página Web en su día, un blog literario y artístico en la actualidad –en el que no aceptamos críticas negativas-, en el que nos aplicamos, por placer, a compartir todas aquellas manifestaciones artísticas y literarias que nos gustan o emocionan, ya sean de nuestros amigos o de desconocidos, que encontramos en nuestros rastreos por la red. O a informar de eventos, a compartir la emoción, en definitiva, y que conste que asumo el tono cursi de esta afirmación. Y por último hemos creado un muro de Facebook, enlazado con el blog, para hacer exactamente lo mismo.
Toda esta divagación viene al caso en estos tiempos de miedo a la banalización de la cultura, de miedo a la desaparición del libro y las librerías tradicionales, de discusión entre formalistas y formados, entre internautas y convencionales, entre los defensores del formato clásico o convencional del libro y los defensores del libro en sus nuevos formatos digitales, entre apocalípticos e integrados, entre catastrofistas y optimistas, entre elitistas y “vulgares o populistas”, entre la Alta Cultura y la baja, podríamos decir.
No diré aquí que yo creo en la
democratización de la cultura gracias a la repercusión de las redes sociales,
entre otras cosas porque creo que esa metáfora es errónea, no se democratiza,
no exactamente, se promociona, se extiende, se divulga…
Para mí la poesía -la literatura, la
cultura- es una mesa asentada sobre cuatro patas, a saber: Pensamiento,
Sentimiento, Espíritu y Emoción, principalmente, caben también dentro de estas, la erudición, la sabiduría,
la Alta Cultura etc. Como dice Jorge Volpi, en respuesta al ensayo de Mario
Vargas Llosa “La civilización del espectáculo” donde el novelista le
citaba para corregirle: “en términos proporcionales, nunca tanta
gente disfrutó de la alta cultura. Nunca se leyeron tantas novelas profundas,
nunca se oyó tanta música clásica, nunca se asistió tanto a museos, nunca se
vio tanto cine de autor. El novelista acepta esta expansión, pero piensa que
algo se perdió en el camino, que el público de hoy no comprende el sustrato
íntimo de estas piezas. (…) ¿Qué es, entonces, lo que le perturba? En el fondo,
sólo ha cambiado una cosa: antes, las masas trabajaban; ahora, trabajan y se
entretienen. (…) *.
Yo pienso lo mismo, y creo,
además, que todo es complementario. Mi amor por los libros, esos hermosos
objetos, está fuera de toda duda, pero he descubierto, poco a poco, las
bondades, las posibilidades de las nuevas tecnologías; por ejemplo podría
ilustrarlos con un ejemplo banal: de todos mis modestos libros publicados hasta
ahora, nunca vendí más de 100 ejemplares, ni de lejos –ventas siempre reducidas
al ámbito familiar y de amistad, si acaso al más localista de los escenarios-,
así es, qué le vamos a hacer. En cambio los dos últimos publicados, en formato
digital, en pdf, en nuestro blog, han tenido casi 300 descargas en menos
tiempo.
No creo por ello en la vulgarización de la cultura como defiende en su ensayo el nobel hispano-peruano: “literatura desmañada , sin orden ni sintaxis, hecha de apócopes y jerga, a veces indescifrable, que domina el mundo de los blogs, el Twiter, el Facebook, y demás sistemas de comunicación a través de la red, como si sus autores, al usar para expresarse ese simulacro que es el orden digital, se sintieran liberados de toda exigencia formal y autorizados a atropellar la gramática, la sindéresis y los principios más elementales de la corrección lingüística”*. En contraposición yo me deleito con muchos blogs literarios y con hermosas revistas literarias, donde encuentro manifestaciones literarias y artísticas de gran belleza, de gran poesía, en mis rastreos internaúticos.
Por último quiero decir que gracias
a Facebook, he descubierto una quinta pata sobre la que se asienta esa mesa que
para mí conforma la Poesía o la Literatura o la Pintura o el Vídeo o el Cine o
el Teatro, la Cultura.… en mayúsculas o en minúsculas; quizá, hoy, la más
importante, la más sólida, la columna vertebral, que es el verbo COMPARTIR.
*INTELECTUALES A GOLPE DE
TUIT Y PANTALLAZO,
de Manuel Jabois, Tinta libre nº 17, septiembre 2014)
JAVIER CEBRIÁN
JAVIER CEBRIÁN (Salies de Bearn,
1965). Muerto como Carlos Cebrián el 27 de
Noviembre de 2008, alas 9 de la noche, para pasar a ser JAVIER CEBRIÁN, con el audiovisual
titulado "Carlos Cebrián-un poeta
intrascendente" (La Llotja- Sala cultural. Cultura d’Elx, Institut Municipal
de Cultura- Ajuntament d’Elx, 2008).
Ha publicado los poemarios Poemas de lluvia y alquitrán,
Ediciones Inauditas 1987, Heroína, col. Lunara 1991, Humo que se va,
Diarios de Helena 1999, Celebración del milagro, Celya 2005. Maneras
distintas de amar o desamar, Pequeña editorial 2006, (edición no venal), y
los libros de prosaLas noches de marzo,
Ciclos-n arraciones. Colectivo-Ediciones Inauditas 1989. De belleza
perezosa. Frutos del Tiempo. Colectivo-Temes d’Elx, 2000.
En internet en el blog www.frutosdeltiempo.wordpress.com; Humo que se va, (poesía reunida
1984-2008), 2013 y el libro de artículos Cosas mínimas (artículos
y autorretratos 2006-2008), 2013. Y además, Estragos col. Le Chat 2012 y Estragos y poemas (lectura
musicada), CD con Matuška Project, 2013. Es Presidente de Ediciones Frutos del
Tiempo de Elche desde 2011.





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