La pasión se contempla en Renée Vivien
como destino absoluto. En sus libros, Vivien explora acuciantemente nuevas
maneras de decir el deseo con cantos exaltados a la sabiduría de los sentidos y
del cuerpo. Este programa vital provoca un brusco choque frontal contra la
realidad y sus rígidos compartimentos. Renée Vivien (nacida Pauline Tarn
en Inglaterra en 1877), que no se adaptó ni a su país natal, ni a su familia,
ni a los usos amorosos y sociales de su época y ni siquiera al nombre que le
impusieron, tampoco adapta su escritura a las convenciones esperadas. Vivien no
podía incorporar la ciudad como territorio propio al modo baudelairiano: su
poesía es antiurbana; las excluidas no encuentran lugar en la plaza pública.
Fracasados todos los refugios
ideales –la noche, el vino, Lesbos, los viajes, los interiores decadentes, los
jardines privados, las fantasías del más allá o del futuro-, sólo queda la
fruición en la idea de la Muerte, cada vez más presente en los libros de Renée.
Su insistencia rebelde en no adaptarse a un mundo que no reconocía sus anhelos
la obligó a la autodesaparición y al sacrificio de sus sueños. Murió en París
de anorexia con treinta y dos años.
Llega la noche. Voy a sepultar mis muertos:
ensueños y deseos, dolor,
remordimientos.
Justicia poética: José María
Álvarez, admirador de los poemas y de la actitud vital de Renée Vivien, me
telefoneó hace unos años para decirme que había encontrado en París una pequeña plaza dedicada a ella…
Nota a Renée Vivien*
Renée Vivien es el
nombre literario de Pauline Tarn, nacida en Londres en 1877 de padre inglés y
madre americana. En 1899 se instala en París con una herencia que la pone a
salvo de preocupaciones materiales y que le permitirá alentar las publicaciones
de sus amigos y dedicarse a viajar durante largas temporadas. En París conoce a
Natalie Clifford Barney, actriz y escritora iniciada en los salones literarios
–era amiga de Pierre Louÿs-, con quien mantiene una tortuosa relación
intermitente. La baronesa Hélène de Zuylen (que cuidó a Vivien al final de sus
días y que colaboró con ella en varias obras ) le aportará estabilidad
sentimental. Desde 1904 Renée mantuvo una relación casi completamente epistolar
con una misteriosa admiradora de Constantinopla, esposa de un diplomático,
llamada Kérimé Turkan-Pacha, que alimentará su mitomanía con un ensueño
oriental prohibido y lejano.
Vivien
hablaba así de sus viajes:
“He
entrevisto la maravilla egipcia, el encantamiento de los faraones
desaparecidos, a Isis de alas verdes, extendidas como signo de protección a los
muertos, a Anubis con cabeza de buitre que pesa su corazón en la balanza
suprema, a Neftis, la diosa que atiende
al alma temerosa. Sí, he visto todo esto y he regresado con el deseo de ver
más, de ver otra cosa, de ver hasta volverme ciega, de verlo todo en la Tierra y de ver hasta en el
Más Allá. Nunca se ve suficientemente lejos, nunca se ve lo suficiente.”
Este
insaciable instinto de exploración lo aplicó también a su obra de creación,
que, amplia y desigual, abarca muy variados géneros. Novelas, relatos, prosa
poética (Brumas de los Fiordos), adaptaciones de Safo –amplificaciones
que explicitan la carga homoerótica del original griego-, teatro y narrativa en
colaboración, e incluso una biografía de Ana Bolena.
En
1901 publica su primera colección poética, Études et préludes, a la que
seguirán nuevos títulos: Cendres et poussières, Àl´heure des mains jointes,
Flambeaux éteints, Sillages, Haillons. Sus obras, en las que Gide declaró
no haber encontrado nada valioso, están
impregnadas de “un baudelairismo profundo, central, generador”. La influencia
del “turbador Baudelaire” y del “tierno
Verlaine” ya fue detectada por sus contemporáneos. Vivien, con las espléndidas
herramientas de la poesía simbolista finisecular, construye un mundo lírico
decadente y hedonista. Lleva a sus más radicales consecuencias algunos de los
registros de la fatalidad nihilista y de la
perversidad voluptuosa tan en boga en el arte de 1900. Sus versos están
poblados de Ondinas, Bacantes, Ofelias, seres noctívagos y destructivas amantes. Su lengua es lujosa y sensual, y a
la vez extrañamente inmediata. Las flores raras, las piedras preciosas, las
sedas y perfumes no llegan a asfixiar la franqueza anhelante de la voz de la
autora. Vivien es maestra en la exploración de los sentidos: sinestesias,
correspondencias y asociaciones
inesperadas se plasman con matices sutiles y delicados en ritmos impecablemente
fluidos. En sus libros, Vivien explora acuciantemente nuevas maneras de decir
el deseo; los cantos exaltados a la sabiduría de los sentidos y del cuerpo
darán paso, en los últimos títulos, a una desesperada y morbosa indagación en
la muerte. Todo ello se resuelve, en el conjunto de su obra, en una afirmación
intemporal y subversiva del deseo. Vivien escribía, como Cernuda, para lectores
del futuro.
Renée Vivien murió de
anorexia en París a los treinta y dos años.
*Publicada en la
revista Clarín
Aurora Luque (Almería, l962) es, ante todo, poeta, aunque practica
actividades en campos aledaños vinculados siempre a sus tres líneas principales
de interés: el mundo clásico, la literatura de mujeres y la traducción.
Vivió su infancia en Cádiar, en
la Alpujarra granadina, y cursó estudios de Filología Clásica en la universidad
de Granada. Ha trabajado como profesora de bachillerato de griego antiguo desde
1988. Desde 1999 a 2008 colaboró como articulista de opinión en el Diario Sur
de Málaga (sus artículos están recopilados en Los talleres de Cronos, Ateneo de Málaga, 2006). En 2007 fue
galardonada con el premio Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer por su
labor de rescate de escritoras olvidadas. En octubre de 2008 fue nombrada
directora del Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga,
cargo que ocupa hasta junio de 2011.
En 2012 disfrutó de una residencia en Villa Marguerite Yourcenar
(Flandes) dentro del programa destinado a escritores europeos. Ha participado
en encuentros internacionales de poesía (Bremen, Santo Domingo, Bari, México, Viena,
Nápoles, Atenas, Buffalo, Manila, Medellín, Milán, Buenos Aires, Monterrey, Puerto
Rico, Rotterdam, Malmö, Egipto, Israel, Marruecos, Eslovenia, Cabo Verde, etc.)
y ha impartido
conferencias en diversas universidades norteamericanas (Le Moyne
College, Saint Louis University, Skidmore College, Dickinson College,
University of Massachusetts, College of the Holy Cross, Montclair College, etc.
Entre sus libros de poemas destacan
los títulos Hiperiónida (Zumaya, Premio Federico García Lorca de la
Universidad de Granada, 1982), Problemas de doblaje (Accésit al premio Adonais, Rialp, Madrid, l990), Carpe
noctem (Premio Rey Juan
Carlos, Visor, Madrid, l994), Transitoria (finalista
del Premio Rafael Alberti y Premio Andalucía de la Crítica, Renacimiento, Sevilla, 1998), Camaradas de Ícaro (Premio Fray Luis de
León, Visor, Madrid, 2003) y Haikus de Narila (El Castillo del Inglés,
Málaga, 2005). En 2007 recibe el premio Generación del 27 por su libro La siesta de Epicuro (Visor, Madrid, 2008).
Su
poesía se antologa en Las dudas de Eros (4 Estaciones, Lucena, 2000), en Portvaria.
Antología 1982-2002 (El Toro de Barro, Cuenca, 2002), en Carpe verbum
(Monosabio, Málaga, 2004) y en Carpe
amorem (Renacimiento, Sevilla, 2007).
En junio de
2008 apareció una
recopilación de sus textos sobre poesía (Una
extraña industria, Universidad de Valladolid).
Sus poemas han sido traducidos al inglés, árabe, italiano, rumano,
búlgaro, griego, alemán, francés, sueco, esloveno, chino, holandés y portugués.
Ha traducido a Meleagro de Gádara (25 epigramas, col. Llama de amor viva,
Málaga, 1995) y a María
Lainá (Los estuches de las células, Málaga, 2004, en colaboración
con Obdulia Castillo y María López Villalba). Asimismo ha preparado la edición y traducción de Los
dados de Eros. Antología
de poesía erótica griega (Hiperión, Madrid, 2000);
Safo. Poemas y
testimonios (El Acantilado,
Barcelona, 2004) y Poemas de Renée
Vivien (Igitur, Tarragona, 2007). En 2010 la Universidad de Nuevo León en
México publicó su traducción de Catulo Taeter morbus. Poemas a Lesbia.
En 2011 apareció su traducción de Louise Labé (Sonetos y elegías, Acantilado, Barcelona).
Ha realizado ediciones de la dramaturga María Rosa de Gálvez (El valor de una ilustrada,
IML, Málaga, 2005, en colaboración con José Luis Cabrera; Poesías, Puerta del Mar, Málaga, 2007; Amnón, Universidad de Málaga, 2009; Holocaustos a Minerva, Clásicos
Andaluces, Fundación J. M. Lara, Sevilla, 2013) así como de la escritora cubana
Mercedes Matamoros (El último amor de Safo, Málaga, 2003).
En 2010 preparó la antología Ruido de muchas aguas de J. M. Caballero
Bonald (Visor, col. Palabra de honor, Madrid) y en 2011 prepara Mira el cine que yo veo
(VVAA, coord. Juan Antonio Vigar y Aurora Luque, Col. Málaga Cinema, Málaga)
así como la antología Y habré vivido. Poesía andaluza
contemporánea,
junto a Jesús Aguado y José Antonio Mesa Toré, (col. La sirena inestable,
CCG27, Málaga).
Es autora de los prólogos a las
siguientes obras: Arias
tristes de Juan Ramón Jiménez (Visor Libros y Comité Trienio Zenobia-JRJ, Madrid,
2010; La Grecia eterna, de Enrique Gómez
Carrillo (Col. Los viajeros, Renacimiento, Sevilla, 2010);
Hambre de libertad. Memorias de una embajadora
republicana, de
Isabel Oyarzábal (ed. Almed, Granada, 2011).
Ha dirigido la colección de
poesía “Cuadernos de Trinacria” y, con Jesús Aguado, la colección “maRemoto” de
poesía internacional del CEDMA. Ha formado parte del Consejo Asesor de la
colección “Puerta del Mar”, también del CEDMA, así como del Consejo Rector del
Instituto del Libro del Ayuntamiento de Málaga y del Consejo Social de la
Universidad de Málaga.
Pincha aquí para acceder a la traducción de Renée Vivien,
por Aurora Luque.


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