MONTALE Y LA POESÍA COMO TÉCNICA.
Uno de los grupos que articulan Sulla poesia de Montale, grupo que lleva ese mismo título general,
comienza con el artículo “La poesía como arte” (1942).
Se ve en este artículo el temor que tiene el poeta
moderno a que se convierta a la poesía en uno más de los géneros aristotélicos,
productos de la técnica imitativa con el lenguaje. Si Aristóteles dejó fuera de
su Poética al poeta inspirado, según
la diferencia platónica entre producto de inspiración divina y el resto de
procesos creativos por medio del lenguaje (poiêsis);
si el género poético no se configuró como tal hasta los albores del
Renacimiento, con ese espléndido momento de hedonismo apasionado que trajo el
amor cortés, el amor en contextos espirituales, las relaciones personales
idealizadas, el amor monástico y perfecto, la poesía provenzal, hispanoárabe y
el dolce stil novo; efectivamente
durante la larga tradición de Occidente el respeto diferencial para con la
poesía ha sido un hecho. La poesía era algo más elevado, diferente, imposible
de reducir al molde escriturario.
Con el siglo XX y con el advenimiento de los
formalismos, el lenguaje poético se pone al tablero. De Rusia llega el atrevido
intento de analizar lo peculiar del lenguaje poético, sus rasgos
diferenciadores con respecto al resto de los textos literarios no poéticos. Al
parecer se podrá saber qué es la literariedad
y qué es, grado siguiente, la poeticidad. ¿La poesía, entonces, es un
arte? ¿El arte estará por encima o por debajo de la poesía?

Montale, entrando al inevitable trapo de la relación
entre poesía y arte, aceptando lo que es el espíritu de su tiempo, procura
desbrozar el terreno de la tradición: Croce, Bertoni, De Sanctis. Para
Bertoni, respecto a la poesía, "l'arte sarebbe dunque un più rispetto a un meno"[1]. Para De Sanctis, sin embargo, el arte está por debajo de la poesía. El
arte es "la perizia dell'artefice, la vigile coscienza stilistica"[2]. Sin esta vigilancia, sin esta pericia, niega que pueda haber poesía;
aunque puede haber arte sin que se manifieste poesía. Croce hace todavía una
distinción en el ámbito de la poesía. Distingue entre poesía popular y poesía
d' arte. Con la distinción croceana, que es similar a la que realiza Juan
Ramón Jiménez en su conferencia "Poesía y Literatura" cuando distingue entre poesía escrita y literatura, vuelve a dificultarse el asimilamiento de poesía y arte
(técnica). Para Juan Ramón Jiménez, recordemos, la literatura era la manifestación del ingenio y lo decorativo, hija
de la técnica, del arte. Era la expresión de lo fable. Mientras la poesía lo es de lo inefable. Completando
esta idea, en otra conferencia, Poesía cerrada y poesía abierta, llama Juan
Ramón Jiménez cerrada a la poesía
virtuosística, la bien palabreada y bien gramaticada, la poesía académica,
seca, aunque correcta de forma, ritmo, color y sonido. La poesía abierta tiene sin embargo una forma perfecta, porque la
forma perfecta para Juan Ramón Jiménez es "la que pudiera tener el
espíritu si el cuerpo se le cayera como un molde; el agua de un vaso, si el
cristal se pudiera separar"[3].
Dentro de la poesía abierta coloca
Juan Ramón Jiménez la poesía popular española, como Croce. Y Montale acaba por
hablar de tres niveles de arte: 1) el arte que es sinónimo de técnica, el arte
de escribir poesía; 2) la poesía artística; y 3) el arte verdadero, propio, el
arte mayor.
Eugenio Montale en la entrega de los Premios Nobel (Diciembre de 1975)
Cuando Montale habla de estos tres niveles, juega
con el doble significado de arte como técnica y también como manifestación
general estética. Por eso nos dice que incluir la poesía en el cuadro general
de las artes es un intento reciente. Cree, por su parte, que debe permanecer la
diferencia de antaño, con todas las dificultades de definición que entraña,
pues es un arte diversa. Haciendo que se identifique con el término arte,
eliminamos la diferencia, sumimos la poesía en la indiferenciación u creamos
una tautología:
"Il destino alto e oscuro della poesia parrebbe dunque quello di tendere
sempre più alla condizione di arte, all'assoluta purezza che questa parola
postula, restando pur sempre, e con piena coscienza dell'impossibile assunto,
un'arte diversa, un arte sui generis,
alla quale i secoli hanno dato un altro nome"[4].
[1] E.
Montale, Sulla poesia, Milán,
Mondadori, 1976, p. 101.
[2] Ibidem, p. 102.
[3] J. R. Jiménez, Política poética,
Madrid, Alianza Tres, 1982, p. 208.
[4] E.
Montale, Sulla poesia, cit., p. 104.
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Espléndida galería fotográfica del gran poeta italiano la que podemos encontrar en Il Corriere de la Sera.








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