EL GUSTO POR EL FLÂNEUR
José María Álvarez.
Quizá me haya ayudado a comprender que la soledad a la que se condenan las voces molestas es una digna forma de vida, que envilecer debe quedar muy lejos para los seres humanos y que librarse de este camino es, a veces, doloroso.
He escuchado su voz en numerosos recitales llegando a emocionarme en más de uno; he oído conferencias suyas dirigidas a distintos foros manteniendo la integridad de su pensamiento. Sus libros ocupan en mi librería varias estanterías especiales y siempre a mano en mi mesilla de noche una edición Museo de Cera.
Usted, maestro, nació en Cartagena. Yo también. Ama el mar; yo también. Conoce el Mar Menor y sus atardeceres al igual que yo. Viví con usted, algunos en la Corniche en Alejandría, muchos por el Sena, el Danubio en Budapest, en el Cairo, en Puerto Rico, en el Gran Canal en Venezia, en los Alcázares…. Quizás todo esto sea suficiente para conocer su forma de mirar el mundo, que por suerte no varía mucho. Nos ha mostrado a sus maestros Tácito, Montaigne, Hume, Pooper, Hayeck, von Mises, Jünger, Shakespeare, Borges…, entre otros. Unos me gustan, otros no tanto.
Odiado, silenciado o aclamado, su camino por la Literatura es denso y vasto, sin dejar indiferente, siempre es nombrado y renombrado, por presencia o ausencia. Exiliado voluntariamente a París, es, sin duda, uno de los mejores poetas vivos de este país.
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| Durante la lectura en el homenaje a José María (febrero, 2014) |
Cada uno que se lo curre, que crucen o no las Fronteras desobedeciendo a sus voces, que naveguen sin Dios ni patria, que izen la bandera de los perdedores, que sean cenizas en el viento, que brinden por la Luna.
A mí también me gusta “flanear”.
Feliz cumpleaños.
Ami


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